Ocupamos 4 habitaciones en esta casa del 1 al 4 de mayo 2008
En su página web hablan de "excelente trato..." y nada más lejos de la realidad. Para empezar, se hace casi imposible el descanso por las condiciones en que se encuentarn las camas. El ruido que hacen los muelles se hace insoportable y encontramos cucarachas en dos habitaciones.
Pero lo peor de la casa es el trato de la encargada de atención a los clientes, que se enfrenta a éstos al más mínimo problema.
Cuando el día 5 por la noche solicitamos que pusiera la calefacción, adoptó una actitud un tanto agresiva, cuestionando que hiciera frío en Cantabria, ya que ella no lo tenía y demostrando que le sentaba mal ofrecer un servicio al que evidentemente teníamos derecho.
Cuando hicimos una reclamación por escrito,lejos de mostrarse conciliadora e intentar dialogar y resolver los problemas, su actitud se volvió todavía más agresiva argumentando que habíamos movido las camas en una habitación y que en otro hotel nos habrían echado por esto (hay que decir que se movieron para no darnos con la cabeza contra el techo, ya que las habitaciones son abuardilladas y el espacio es mínimo)
También dijo que le habíamos agobiado estos 3 días de estancia , cuando pasábamos todo el día fuera hasta la noche y nos íbamos directamente a dormir (o intentarlo) y que la única petición que le hicimos y con toda corrección es que pusiera la calefacción una noche.
No quiero ni pensar en la actitud de esta impresentable mujer si se encuentra con un problema de verdad con los clientes.
Si esto es lo que entienden como trato familiar como dicen en su página web, debe referirse a la familia Monster.
He estado en casas rurales en Cantabria y en Asturias y nunca había visto nada nidparecido, al contario, los propietarios de estas casas suelen ser gente amable y colaboradora, preocupados por la comodidad de los clientes.
Para trabajar al público hay que tener unas mínimas cualidades de educación ,paciencia, amabilidad y cortesía, de las que esta persona carece por completo.
En resumen, una casa desaconsejable totalmente, carente de las mínimas comodidades, ya para colmo, la persona de atención al cliente más inadecuada que s epueda imaginar, que se enfrenta a los clientes y carece de la más mínima empatía para el trato social

