por traveller el 10 May Jue, 2012 14:14 PM
Hola a todos los amantes de las casas ruralres y la naturaleza!
Os comento: Hemos estado el pasado fin de semana en La Encantada mi mujer y yo. Antes de ir, leímos las opiniones de este foro, como las había tanto buenas como malas y algunas que otras digamos.."sospechosas", decidimos ir porque a priori nos gustaba mucho la casita, aunque reconozco que algunas críticas nos echaban un poco hacia atrás.
Hay gustos para todos y comprendo que haya cosas que a la gente no les acabe de convencer, pero de verdad, en mi humilde opinión, tengo que decir que estoy en desacuerdo con muchas de las cosas que aqui se escriben, como que la casa está sucia, que el trato es malo, que está descuidada... señores, mi mujer y yo nos quedamos muy sorprendidos al ver que esto que cuentan o les pasó en un momento "puntual", como que la nevera perdiese agua, o que esperan hospedarse en el mejor hotel del mundo, de otra manera, no entiendo ni comprendo cómo se puede desprestigiar tan alegremente algo que yo he podido ver y comprobar que no es así.
Mi experiencia:
Al llegar nos encontramos con un montón de velas repartidas por todas las estancias, algo que la hace de lo mas agradable, la chimenea encendida con revistas o libros para leer en los sofás (ahora hay tres) y musica ambiental. Nos preguntaron si ibamos a cenar, no sabíamos que ofrecían cenas, como era tarde decidimos cenar alli, y nos sorprendimos ya que nos preguntaron qué es que lo ibamos a querer cenar y sobre qué hora, no entendiamos en un principio por qué, la razón es tan simple como de agradecer: el plato lo hacen sólo y exclusivamente para el cliente que lo pide, no hay nada congelado, ni enlatado, todo es fresco y lo tienen preparado para cuando el/los clientes bajan, eso si, tardaron un poco en servirnos, pero mereció la pena, todo muy rico. He de añadir que el comedor tambien tenía velas, que los manteles le encantaron a mi esposa y que los vasos y las copas eran realmente bonitos, de un vidrio grueso cada una de un color, a juego con los bajoplatos. (Perdonenme por extenderme tanto en las descripciones, pero leído lo leído, creo que es justo decir tambien las cosas buenas que tienen, ya que pienso que así lo merece).
Terminamos de cenar, tomamos una copa al lado de la chimenea y subimos a dormir. La habitación, muy bonita. ¿Qué no me gustó de la habitación? que no tuviese escritorio, creo que deberían ponerlo.
Sí es cierto que se escucha a la gente si esta habla en voz alta, pero eso pasa allí y en Pernambuco.
Las puertas chirrian? la nuestra no, pero si que se oía una puerta que lo hacía, aunque no lo veo motivo de queja. Las puertas son antiguas, que no viejas, es el encanto que tienen.
Quejas como que el café está malo, o abierto, o no sé bien qué es lo que decían, sinceramente, es quejarse por quejarse. Era café Marcilla ya que me fijé precisamente por el comentario, sólo le puedo decir que si Vd. quiere café de Java o Kenia, mejor lléveselo de casa, porque a mí nunca me han ofrecido ningún tipo de delicatessen en ningun hotel por muy de cinco estrellas que fuera. No es mi café preferido pero es completamente normal a mi parecer, el desayuno, donde pudimos comer todo lo que quisimos muy variado para ser una casa rural.
No todo es bueno, no nos gustó demasiado que el patio fuera tan pequeño, aunque he de decir que con lo que llovía tampoco salimos, pero si era algo pequeño. Están de obras haciendo un apartamento y agrandando la casa, y eso tambien queda un poco antiestético, pero así son esas cosas...
Yo, personalmente, como digo, me he visto en la obligación moral de escribir aqui mi opinión ya que no es la primera vez que veo que las personas sólo escriben cuando algo no les gusta, jamás cuando les gusta, a no ser que se queden encantados, y no es justo, hay que decir tanto lo bueno como lo malo. (quejarse porque hay moscas?, por favor, seamos serios....).
Gracias y un saludo.